Aún recuerdo cuando era pequeña y veía el arbol de navidad con regalos de "misteriosa" procedencia, los cuales en su interior tenían infinidad de posibilidades. La convivencia familiar tambien era mayor, todo mostraba una casi perfecta armonia. Pero regresando al ahora, todo es diferente. Los niños ya no se emocionan y si hay regalos no pueden haber muchas opciones, al cabo que lo que la mayoría espera es un ipad, celular o algún videojuego. Los juguetes día a día se van volviendo historia del pasado.
Me pregunto en unos años, que otras cosas se volveran historia del pasado.
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