Todo comenzó con un peculiar viaje que había sido forci-voluntariamente enviada a New York. Por alguna razón toda mi familia buscaba que yo pasara un tiempo lejos, aunque siendo honestos yo tambien buscaba esto. Vivir lejos de todo lo cotidiano, sentir otro tipo de vida sin limitaciones, no hay padres a donde voy, eso significa que puedo actuar con libertad no? Llegue al aeropuerto y vi fijamente un cartel a lo lejos que se ondeaba lentamente con mi nombre escrito en él. Me acerque lentamente hasta que vi detenidamente a la persona que lo movía. Era un joven, que calculo de mi edad, que lo movía enérgicamente. ¿Eres tú? me pregunto. Sí, le respondí algo dimita ante la mirada fija de sus azulados ojos. Sorprendida reaccione lentamente y dije ¡Alto tu hablas español? El con una leve sonrisa me respondió, claro yo empece aquí como tu, enviado por mi familia. Ya veo.. entonces tu también? Sí..., me respondió después de un largo suspiro. ¿Entonces nos vamos? me pregunto señalando un auto bastante peculiar. Era como si en la delantera solo tuviera el motor destapado, viejo y atrás tuviera un cuarto anexado al motor. Abrio la puerta y unas gradas desplegables se hicieron paso. Entre al interior de lo que parecía un apartamento anexado a la mitad de un carro. Me senté algo confundida sobre mi alrededor y note que el interior parecía una sala, pequeña pero cómoda. El joven se hizo paso después de que yo me sentara, se coloco en un pequeño sillón e inmediatamente dio unos pequeños golpes a la pared que daba contra la pared del carro. Las gradas desplegables regresaron y el peculiar transporte inicio su marcha. ¿Entonces, tu te sentías ajena a tu realidad alla en tu pais? Sobresalte ante un comentario tan acertado y le respondi, efectivamente, no me sentia completa en donde me encontraba, me sentia abrumada por todo y a la vez excluida como si yo nunca ubiera pertenecido alli, le respondí lentamente mientras mi voz se quebraba lentamente. ¿No dejaste a nadie allá, que pensaras que valiera la pena? Un silencio sepulcral inundo el lugar, trague lentamente la saliva que tenia atorada en mi boca y bajando la mirada respondí, creo que sí... pero ahora pienso que estara mejor sin alguien que le de tantos problemas y le haga pasar tan malos ratos. ¿Malos ratos? dijo con un tono de burla, pero vaya! si tu no eres fea! Pero tengo un caracter bastante especial, respondí inmediatamente. Y es por eso que estas aqui, respondió el con una gran sonrisa.
Bueno... llegamos, dijo abriendo la puerta y dando paso a una brillante y molesta luz del sol. Vi con dificultad al exterior y observe un edificio de como 12 niveles. Esta sera la residencia donde viviras de ahora en adelante, como curse tu vida ahora depende exclusivamente de tí. Tome mis maletas y baje de un brinco. Efectivamente, eso quería, queria sentir lo que era empezar de cero, siguiendo aun lo unico que yo pensaba estable en mi vida, lo académico. Había llegado a este país esperando liberarme de todas las ataduras que tenia en mi lugar de origen siguiendo mis metas académicas. Algo estaba segura de todo esto, no queria enamorarme de nuevo. Una vida solitaria no suena tan mal después de que te das cuenta de todos los problemas que te ahorras. Camine lentamente al lugar, emocionada por lo distinto que sera esta vida de ahora en adelante. De algo estaba segura, la vida sigue sin importar que cosas sucedan, y yo debo aprovechar eso.